Make your own free website on Tripod.com
 
Jose Ángel Buesa
 
José Angel Buesa nació el 2 de septiembre de 1910, en Cruces  actualmente Cienfuegos, Cuba.   Desde los 7 años ya escribe versos.  Continua,  ya adolescente sus estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas.  El paisaje humano y el paisaje geográfico tienen para el poeta,  mucha magia.  Luego se traslada a La Habana, donde radica definitivamente.  Estudia a los clásicos.    Viaja a Matanzas y comparte la vida con los grupos literarios de su     generación.
      Un día de 1932 - publica un libro: "La fuga de las horas". El poeta tiene
     solamente 22 años. El poema "El hijo del sueño" se dice en todas partes.
     El libro es fruto de una dedicación constante de conocer y vivir. "Misas
     Paganas" vuelve a colocar el nombre del poeta, al año siguiente, en las
     vitrinas de las librerías. Entonces José Angel Buesa ha dejado ya los
     números y ha dado un paso definitivo en su vida, que no dejará de tener
     cierta importancia para su poesía: Se dedica a escritor radical y, en
     adelante, gana el pan de cada día como trabajador intelectual
     exclusivamente: Se hace escritor profesional.

     El diario contacto con una  audiencia inmensa y su temperamento
     sincero, vibrante, comunicativo, lo llevan a vivir intensamente cada uno
     de sus poemas. Después de "Misas Paganas", donde aparecen los
     fuertes ecos del modernismo musical y rico de colores, Buesa edita
     "Babel", su tercer libro que aparece tres años más tarde que el anterior.
     "Babel" es clave de todos los caminos siguientes de la poesía de José
     Angel Buesa.

     Aparecen "Balada en la Alameda" y "Poema del   Renunciamiento".          Autorizadas voces de la poesía americana saludan este
     libro. El público ha advertido ya que se trata de un nuevo gran poeta en
     el panorama de la poesía Cubana. "Canto Final" aparece en 1936, el
     poeta Juan Ramón Jiménez ha antologado algunos poemas elegíacos y
     amorosos de Buesa que, más tarde, Leopoldo Panero incluirá en su
     "Antología de la Poesía Hispanoamericana". "Oasis", el libro de muchas
     ediciones aparece por primera vez en 1943. Ese mismo año edita Buesa:
     "Hyacinthus", "Prometeo", "La Vejez de Don Juan", "Odas por la
     Victoria" y "Muerte Diaria".
      El nombre del poeta cruza las fronteras y sus poemas aparecen
     traducidos en remotos sitios del mapa. En 1944 aparecen sus "Cantos de
     Proteo", libro singular y violento, donde se reflejan las angustias del
     hombre contemporáneo que lucha en un mundo agrio y áspero.
     "Lamentaciones de Proteo", en 1947, y "Alegría de Proteo", en 1948,
     cierra ese cielo de la poesía de Buesa, pero, paralelamente, "Canciones
     de Adán", en 1947, y después "Poemas en la Arena", trabajan el terreno
     más cálidamente amoroso, que encuentra en "Nuevo Oasis", en 1949,
     un libro hermano a "Oasis". La ediciones de "Nuevo Oasis" empiezan a
     sucederse también. Desde entonces el poeta guardaba silencio, hasta
     "Poeta Enamorado", su obra hermana a "Oasis" y "Nuevo Oasis", y
     demás ancha temática amorosa aún. La popularidad extraordinaria del
     poeta ha sido ganada no por ninguna propaganda política, religiosa o
     cenacular, sino espontáneamente, por una adhesión entusiasta de la
     emoción popular. Millares de criaturas se sienten interpretadas en los
     versos del lírico en "Oasis" y "Poeta Enamorado". Su canto de amor a
     América - inédito aún - se llama "Maya", escrito entre la emoción de las
     ruinas milenarias de Chichén-Itzú y Uxmal. El poeta ha recorrido,
     además, extensamente, el anfiteatro de las Antias. Su influencia es
     indudable en los poetas recientes. Cuando la poesía vuelve hacia la
     sencillez profunda, hacia la comunicación encuentra a este poeta, desde
     siempre, dueño de una cantera de emoción y amor, de donde han salido
     desde la primera página de "La Fuga de las Horas" hasta las últimas
     estrofas de "Poeta Enamorado".
 
     Poco después del triunfo de Fidel Castro emigró a Santo Domingo,
     donde murió con más de 80 años.